
Un sueño soñaba anoche
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora muy blanca,
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: Soy la Muerte, Dios me envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, dejame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta blanca, ábreme la puerta niña!
—¿Cómo te podré yo abrir, si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue a palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me anda buscando, junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya es cumplida.
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora muy blanca,
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: Soy la Muerte, Dios me envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, dejame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta blanca, ábreme la puerta niña!
—¿Cómo te podré yo abrir, si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue a palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me anda buscando, junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya es cumplida.
-Romancero anónimo español
"El enamorado y la muerte" interpretado por los uruguayos Washington Carrasco y Cristina Fernández
Foto superior:
Grupo escultórico de Jaume Barba o Joan Fontbernat Paituví fechada en 1930, "El petó de la mort" (El beso de la muerte) enclavado en el cementerio de Poble Nou en Barcelona y adorna la sepultura de Josep Llaudet Soler, empresario del sector algodonero de aquella Barcelona romántica. Bajo ella se puede apreciar la escritura: "Así su joven corazón se está apagando. En sus venas su sangre se está enfriando . Y toda fuerza se ha ido. La fé se ha ensalzado . En su caída a los brazos de la muerte. Amén"
