martes, 15 de julio de 2008

Análisis



Juan tenía un diamante de valía,

y por saber querer lo que tenía

la química estudió, y ebrio, anhelante,

analizó el diamante.

Mas ¡oh! ¡que horror! Aquella joya bella,

lágrima, al parecer, de alguna estrella,

halló con rabia y con profundo encono

que era sólo un trocito de carbono...

Moraleja: Si quieres ser feliz, como dices

¡no analices, muchacho, no analices!

José María Bartrina